El Bloog, por Héctor Anabitarte
¿Llegará?
Se están realizando en Aranjuez una serie de eventos en solidaridad con el pueblo de Haití. Miles de euros se están recaudando y cientos de personas colaboran. La sociedad ribereña ha reaccionado con generosidad, se ha conmovido por la catástrofe. Por otra parte ningún ciudadano/na haitiano está empadronado en la ciudad. Un testimonio de alguién que esté viviendo muy íntimamente esta situación quizá nos hubiera movilizado aún más. Nacidos en Chile si viven en Aranjuez, unos 150, y éste país también necesita ayuda. Se estima que tardarán unos cuatro años en las tareas de reconstrucción. El terremoto afectó a más del 80% de la población.
Un aspecto interesante a destacar de los eventos solidarios, entre otros, es el Rastrillo que se realizó en la Casa de Andalucía. Diversas asociaciones, que no suele coincidir, con sensibilidades y objetivos distintos, trabajaron juntas durante cinco días, demostrando en la práctica que ante un problema importante las diferencias desaparecen, se diluyen.
Conviene subrayar que la solidaridad suele estar acompañada de la sospecha de que parte de la ayuda se pierde por el camino o que gran parte desaparece cuando llega a destino, y esta sospecha, a veces, sirve de argumento para negar la colaboración. Con los impuestos pasa algo parecido.
El delito, desgraciadamente, no respeta fronteras. Está presente en las todas las actividades humanas, pero hay instrumentos eficaces para perseguirlo, para evitarlo. De todas maneras, es importante destinar el dinero a organizaciones que han demostrado ser responsables y que saben por experiencia que hay qué hacer y cómo hay que hacerlo. En Haití, por ejemplo, Médicos Sin Fronteras o las Hermanas de la Caridad, hace muchos años que están apoyando en este país a
la población más necesitada, con menos recursos, y no malgastan ni un céntimo.
Otra de las sospechas que puede detectarse es la que en esos países necesitados hay mucha corrupción y convendría recordar que los países desarrollados suelen ser cómplices de esta corrupción. La estimulan, la protegen. El botín de tantos saqueos suelen estar en bancos muy respetables, en los llamados Paraísos Fiscales. Dictadores corruptos que han cometido muchos crímenes se refugian en países que están orgullosos por respetar los derechos humanos, en sus territorios: Derechos Humanos con Fronteras.
Resumiendo: Sino se quiere ejercer la solidaridad se puede pero no es necesario buscar argumentos para ello, para no sentir culpa. Con lo que se derrocha, se tira, en los países que definimos como ricos, en los pobres su principal problema quetendrían sería el de la obesidad. En este mundo hay de todo para todos. Y tanta injusticia está perjudicando a los que no tienen pero también a los que tienen.
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