La sexualidad en el Paleolítico: ya hacían de todo
Una información rigurosamente ocultada, censurada: la sexualidad en el Paleolítico. Los científicos, en este caso los antropólogos, como los jueces, generalmente, no son objetivos, razonan desde una ideología, creencias, prejuicios, un contexto determinado que los influye. No toman en cuenta esa frase de Aristóteles : "La realidad es la única verdad". La exposición que se inaugura en septiembre en la sede de la Fundación Atapuerca en Ibeas de Juarros (Burgos), demuestra que en el lejano Paleolítico los humanos disfrutaban de una sexualidad tan variada e imaginativa como la actual y no se ocultaba. En la sede de los yacimientos de Atapuerca se puede apreciar un grabado en una placa de piedra de la cueva francesa de La Marche, en la que una mujer se dedica a hacerle un cunnilingus a otra. En otra piedra caliza del abrigo rupestre de Laussel, en Dordoña, alguien talló hace unos 27.000 años a dos mujeres con las piernas entrelazadas. Y en Gonnersdorf, un yacimiento alemán, decenas de placas muestran parejas de mujeres. Una de ellas, de 12.000 años de antigüedad y denominada "Las bailarinas", muestra a dos mujeres frotando sus pechos en actitud cariñosa. Y también un coito anal entre dos hombres en La Marche. Y hay que tener en cuenta que estos testimonios podían ser vistos por cualquier persona, no estaban ocultos por aquello de "los niños". La exposición, "Sexo en piedra", evidencia relaciones sexuales con animales, tríos, consoladores, voyerismo, masturbación, sexo oral... Si se sigue investigando hasta pueden dar la idea de que la represión sepultó en el inconsciente gran parte de las facultades humanas para practicar sexo; fuimos mutilados. El director del evento, Eudald Carbonell comenta que "me sorprende el silecio que rodea a la homosexualidad en el Paleolítico. Imagino que hay que atribuirla a la cultura dominante, que es la judeocristiana". En su libro "El sexo social", Carbonell escribe que "en los mamíferos y, en concreto, en los primates , se da la homosexualidad. Y nosotros hemos heredado toda la variabilidad del comportamiento sexual del género Homo".
En los estudios y congresos no se suele hablar de la sexualidad en el Paleolítico, sólo de los aspectos relacionados con la reproducción. No se trata de un olvido inocente. Sería como reconocer que la heterosexualidad es sólo una de las manifestaciones de la sexualidad, que el deseo desde miles, millones de años, no estaba bajo el dominio del "deber de la reproducción". Si el lesbianismo o la homosexualidad provoca conflictos emocionales o alteraciones en cuanto a la salud mental (¿Existe la salud mental?), se debe a la política represora y negadora de la cultura dominante, a las normas impuestas por sociedades que han secuestrado el placer y lo han convertido en una herramienta para consolidar el poder de unos pocos, una casta, una clase, una nomenclatura. Se considera que la libertad sexual impide la acumulación de riquezas, se opone al "progreso". Esta exposición se puede ver hasta enero del 2011 y tendrá mucha repercusión, ya que Atapuerca es uno de los yacimientos más importantes de Europa.
La realidad es la única verdad, y más tarde o más temprano, sale a la luz. Esto del Paleolítico permite recordar una anécdota (puede que no sea cierta) en relación a la evolución de las especies de Darwin. Se dice que una señora muy distinguida, muy victoriana, al conocer que los humanos no proceden del barro amasado por las divinas manos alfareras del Señor, comentó en voz baja tomando un te: "Si esto es cierto, que al menos no trascienda".